A diferencia del resto de pinturas en las tintas para tatuar todos los insumos que se usan para su elaboración son hipoalergénicos, biocompatibles y están regulados por las agencias de control en los países en donde se fabrican.

En primer lugar estan los pigmentos, que son materiales que cambian el color de la luz que reflejan como resultado de la absorción selectiva. La mayoría son secos, usualmente se producen en forma de polvo fino.
En la actualidad los pigmentos para las tintas de tatuajes se extraen de ciertos minerales, de las cianinas que se utilizan en la industria alimentaria y de algunas plantas, como la curcumina en donde encontramos el amarillo, en las maderas de sándalo el rojo o el negro en el roble.

En segundo lugar, los aglutinantes que son sustancias que permiten que las partículas de pigmento queden adheridas unas a otras.
En la tinta para tatuar se usa la glicerina o el propilenglicol ya que humectan, sirven como emulsionante y aportan viscosidad.
En la antiguedad se solia usar para este fin la secreción resinosa de un pequeño insecto rojo llamado cochinilla.
Tambien, en su composición tenemos los conservantes que se incorporan a los productos principalmente para evitar su deterioro y prolongar su vida, así como para protegernos de una posible infección debido a un microorganismo patógeno.
El más usado en la industria del tatuaje es el alcohol isopropílico y se usa en pequeñas cantidades, con un máximo del 5%.
Finalmente, está el diluyente o solvente que reduce la concentración de una mezcla para facilitar su aplicación.
En el tatuaje se usa el agua destilada que a diferencia del agua regular no contiene electrolitos, sales minerales, microorganismos o sustancias contaminantes.







